martes, 30 de septiembre de 2014

Óscar y Édgar

Óscar tiene 8 años pasados. Es el líder del grupo C de tercer año. Llevaban ocho días de clase cuando se incorporó al salón Édgar, un niño procedente de la costa, moreno y gordito y que hablaba muy chistoso, como que se comía las eses y hablaba con un acento propio. A Óscar, acostumbrado a burlarse de todo mundo, ese niño le pareció ideal para “atacarlo” y luego luego desenvainó sus tijeras en el primer recreo: “Miren, miren cómo habla: ¿Dónde ejtán loj bañoj?” Y remarcaba la ausencia de eses finales. Todos sus compañeros le celebraban la broma con risotadas. Édgar, aunque oyó muy claro el remedo y le desagradó, prefirió callar y se fue en dirección a los baños de niños a un lado de donde le indicaron los amigos de Óscar al señalarle los baños de niñas para completar la burla. La gritería de la escuela, el rebote de balones, persecuciones y carreras de unos tras otros ahogaban cualquier conversación… así que aquella escena se perdió en el bullicio de la escuela. Pero había empezado una guerra que, sin tocar el cuerpo, atacaba el alma de Édgar quien se convirtió en el hazmerreír de Óscar y sus compañeros…

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