miércoles, 7 de enero de 2015

Mi ultima publicación

La ultima cosa que debeis saber es una sola cosa mas de este blog para los que quereis cambiar para integrarse y es la siguiente: TU ERES TU

                                     



                                   FIN



jueves, 16 de octubre de 2014

Bullyng la familia

Despues de preguntar a los profesores dile a tus padres ellos te ayudaran siempre estaran con tigo en los malos momentos en los buenos te ayudaran sobretodo en tema colegio a mi cuando me hacian bullyn un niño llamado Edgar me pegaba,me insultaba...
pero gracias a mi padre ya no me volvio a pegar de nuevo. tambien mi hermano habia un niño llamado Jofre
y al acabar la escuela me encerro en classe y yo tenia claustrofobia.
veis la familia os ayudara ya lo vereis

lunes, 6 de octubre de 2014

Parar el bullyng


Si estás siendo víctima de agresiones (físicas o verbales) por parte de alguno o algunos de tus compañeros, aquí tienes algunos consejos sobre lo que puedes hacer para acabar con esa situación:
- Ignora al agresor, haz como si no lo oyeras. Ni siquiera le mires.
- No llores, ni te enfades, ni muestres que te afecta. Eso es lo que el agresor pretende, así que no le des esa satisfacción. Más tarde podrás hablar o escribir sobre tus reacciones y lo que sentiste en ese momento.
- Responde al agresor con tranquilidad y firmeza. Di por ejemplo: "No, eso es sólo lo que tú piensas".
- Si puedes, intenta ironizar o tratar con humor lo que te diga. Por ejemplo, si te dice "¡qué camisa más fea!" , puedes responder "gracias, me alegro de que te hayas dado cuenta".
- Aléjate o corre si es necesario, si crees que puede haber peligro. Aléjate de la situación. Vete a un sitio donde haya un adulto.
- Si eres una víctima constante de los agresores, lo más importante que tienes que hacer es hablar con un adulto. Comienza con tus padres. Eso no es acusar, es pedir ayuda a las personas que te quieren cuando la necesitas. Intenta que tus padres hablen con alguien del colegio, pero no con los padres de los agresores.
- Si sientes que no se lo puedes contar a tus padres o que ellos no pueden ayudarte, habla con otro adulto en quien confíes, como un profesor o el director del colegio. Si no quieres hablar de ello con nadie a solas, pídele a un amigo o hermano que te acompañe. Te ayudará llevar a alguien que te haya visto cuando te agreden.
- Deja claro al adulto que la situación te afecta profundamente, sobre todo si eres víctima de agresiones verbales, ya que a veces los adultos no las consideran importantes y, sin embargo, son las que más daño pueden hacer.
- Si sientes que no puedes decir nada a nadie, trata de escribir una carta explicando lo que te pasa. Dásela a un adulto en quien confíes y guarda una copia para ti.
Y RECUERDA:
- Tú no tienes la culpa de ser agredido.
- No tienes que hacer frente a esta situación tú solo.
- Recuerda que es el agresor quien tiene un problema, no tú.
- Trata a los demás como quieres que te traten a ti. Ayuda al que lo necesite y así, cuando tú necesites ayuda, te ayudarán..

jueves, 2 de octubre de 2014

Entre lineas y bisagras


Ahora os pondré una historia de un chaval que sufrió "bullying"
Creo que es hora de escribir esta historia. La he contado fragmentada a lo largo de los años, a algunos de mis amigos, a mi psicóloga, a mis estudiantes en Proyecto Shoá y a mis propios compañeros del proyecto, pero nunca de forma organizada y completa. Y esta historia es en parte quien soy, lo que me moldeó para ser una persona increíblemente loca, apasionada, atormentada, con un gran poder de empatía y una sensibilidad enorme.
Probablemente me falten adjetivos y características que mi historia personal de bullying me dio. Quizás nunca sepa quien hubiera sido sin todas esas vivencias que me marcaron de forma indeleble. Pero tampoco querría serlo, porque hoy mi historia me empodera y me permite ayudar a otros.

Comencemos por el comienzo. Nací el 2 de mayo de 1980. Primogénito de un matrimonio joven. Pronto, comencé a dibujar y jugar. Mis dibujos mostraban a la figura femenina más grande que la masculina, situaciones que cuestionaban el género que yo debía portar. Mi hermana, que nació al tiempo, tenía juguetes que a mi me tentaban, muñecas. Objetos que no eran de varoncito. Además no era muy sociable.
Mis padres, muy preocupados me llevaron a una clínica para ver si era un asunto psicológico, o al menos eso es lo que yo recuerdo y tengo en papel dentro de mis carpetas. Allí les dijeron varias cosas, les dijeron que era un chico muy inteligente, pero también hablaron del género .
Pero yo seguí con mi sensibilidad, con mis juegos algo femeninos y con mi forma de ser. Hasta que llegué a jardinera. Allí, en una jardinera de una escuela pública, aquel niño delicado criado entre algodones estaba completamente indefenso. Mi primo, un varoncito común, metido en el heteronormativo mundo en el que vivimos, me defendía mucho. Sin embargo un día hasta me amenazaron con un cuchillo. Ahí mi familia optó por cambiarme a un colegio privado.
La situación en el colegio privado en primero de escuela no mejoró mucho.  Mi delicadeza, mi rara forma de relacionamiento con mis compañeros, que mi primer dibujo en la clase de la amorosa maestra Beatriz Santiago fuera una mancha negra (mostrando un poco mi estado ánimo en el momento) no colaboraron a que me integrara.
El colegio y mis padres tomaron cartas en el asunto. Fui a apoyo escolar y pedagógico en el colegio y también de forma privada durante años. Sin embargo los niños y niñas que no me integraban, que me trataban mal, que me criticaban el color y la forma de mis dientes, el uniforme, la musculosa que tenía debajo de la camisa diciendo que era ropa interior femenina, que me trataban con epítetos de mujer todos los días, que apenas me hablaban o se burlaban de mí.
Me refugié en los libros y en las bibliotecólogas, Norita y Gloria, una mujer amorosa que siempre me comprendió y me dio amor que me faltaba tanto. Me introdujo al maravilloso mundo de la palabra escrita –junto a los desesperados esfuerzos anteriores de mis padres porque aprendiera a leer- y me hizo feliz.
Sin embargo que fuera el niño que se pasaba el recreo en biblioteca o leyendo en el patio en los carnés escolares calificaba como mal relacionamiento escolar cuando el ostracismo tenía una clara razón de ser.
Y el bullying no terminaba en el colegio. Yo siempre fui a la Asociación Cristiana de Jóvenes a hacer gimnasia.
Especialmente cuando me vino diabetes con el estrés post traumático de ver el derrame cerebral de mi abuela estando en casa con ella prácticamente solo, el ejercicio se volvió necesario.
Yo era torpe y lo soy para todo lo que tiene que ver con deporte, con coordinación, etc. Y el bullying más físico apareció. El uniforme de la ACJ en los noventa era un short corto blanco, championes blancos y remera blanca (elegantísimo si lo pienso al día de hoy, pero que nadie cumplía). Por ese lugar empezaron las burlas, por lo prolijito que iba a hacer gimnasia. Luego nadie me quería elegir en los deportes, gritos y burlas aparecían en el vestuario. Algunos educadores trataron de hacer algo, pero al igual que en el colegio, educadores y compañeros fueron en su mayoría indiferentes.
Del club hay dos episodios que tengo marcados a fuego. Todos los años me obligaban a ir a los campamentos (como también me obligaron a competir en gimnasia y a asistir a las clases hasta que negocié ir solo a natación). En uno de los campamentos conocí a Noelia y nos hicimos “novios”. Básicamente jugábamos a las barbies juntos, pero ella tenía otro “novio” el cual me acosaba en el vestuario, me intimidaba físicamente y hasta casi me pega más de una vez. El miedo con el que iba al gimnasio era terrible.
Los rumores esparcidos sobre mí, que en el campamento quería ser mujer, porque me puse un disfraz, que era mujer y no tenía genitales, etc, en la escuela y en el liceo rumores sobre que cosas hacía o dejaba de hacer eran la norma. Incluso el novio de mi mejor amiga del momento los esparcía y ella no hizo nada.
En el transcurso escuela y liceo algunos compañeros de ambos lugares se me acercaban y eran amigables y la vida parecía mejorar un poco.

Otra víctima del bullyng

Pese al temor, Federico, el alumno de 13 años que concurre a la Escuela de Comercio General Manuel Belgrano, en Capital y que el lunes pasado recibió una golpiza por parte de sus compañeros, igual asistió ayer a la escuela. Pero fue acompañado por su padres y para participar de una reunión con las autoridades escolares y del Ministerio de Educación. Durante la misma, sus papás dijeron que no tienen intenciones de cambiarlo de escuela por lo ocurrido. Así lo confirmó la directora de la institución Nora Cruz, quien agregó que aún no se tiene identificado a los agresores. Además dijo que no se trata de bullying, sino de un hecho aislado y ocasional de violencia.
Gran parte de la reunión, según comentó Cruz, se dedicó a escuchar el relato del chico golpeado. Federico dijo que unos compañeros le pegaron en la escalera trasera del edificio escolar, pero que no contó nada para no generar más problemas. Y que a la salida, en la esquina de la escuela, alguien lo empujó, lo tiró al suelo y comenzó a pegarle. ‘Nos contó que el agresor era uno solo y que le pegó mientras los otros alumnos formaron un círculo alrededor. El chico dijo además, que no alcanzó a ver bien quién era el agresor. Aunque confirmó que era un compañero de curso. “Como se trató de un caso aislado y ocasional sin mayores consecuencias, los padres del alumno nos dijeron que no lo van a cambiar de escuela ni van a tomar medidas contra las autoridades ni docentes de la institución’, dijo la directora. 

Como no se tiene aún identificado al agresor, la directora dijo que por el momento no se puede tomar ningún tipo de medida o aplicar sanciones. Pero que, en caso de determinar con certeza quién fue el responsable directo de la paliza, se citará a sus padres como primera medida. Agregó que mientras tanto, se tratará el tema violencia con mayor énfasis en las aulas. ‘Tanto la vicedirectora como yo siempre visitamos las aulas para charlar con los chicos sobre la importancia de que se cuiden y respeten entre sí. Ahora, además, los docentes van a realizar talleres donde se trate el tema de los valores para contrarrestar cualquier tipo de violencia. 

El caso de este chico de 13 años, alumno de la Escuela de Comercio General Manuel Blegrano, quien fue víctima de una paliza por parte de sus compañeros, salió a la luz el mismo día que ocurrió el hecho. Y fue, luego de que Noelia, su madre, denunciara el caso en la Comisaría 2da. En la oportunidad, la mujer dijo que los compañeros de su hijo lo molestan porque es callado y tímido. Y que ese día, primero le pegaron en la escalera de la escuela cuando intentó pasar entre ellos. 

Además contó que el miércoles de la semana pasada lo habían acosado e insultado. Pero que el chico no respondió.

martes, 30 de septiembre de 2014

West Yorkshire . Los Adolescentes, Aunque No hijo Los Unicos, ser Suelen las Mayores Víctimas del bullying, Durante la Etapa Difícil en La que se pasa de la ONU Ser Nino un transitar el camino Hacia la adultez. Pero TODO Puede Ser peor si el joven El en Cuestión Tiene Alguna discapacidad.
Este es el Caso de Musharraf "fofos" Asghar, POR Quien do Problema de tartamudez Necesito Aprender De Una Manera Diferente. 
Nunca Pudo leer en Público, Hablar de corrido. Pero gracias a la Enseñanza y paciencia del profesor Sr. Burton, superarse Logro.
Este vídeo es a instancia de parte del documental educando Yorkshire, Que fue transmitido en la Televisión de Reino Unido en 2013 En el, sí sigue La vida diaria del personal y de los estudiantes de la Escuela Secundaria Thornhill Community Academy en Dwsbury, en West Yorkshire. 
Su maestro Tuvo la brillante idea de Tomar Algo Que vio en el filme 'El Discurso del Rey' y el resultado es absolutamente asombroso, Pero sobre todo emocionante.

Óscar y Édgar

Óscar tiene 8 años pasados. Es el líder del grupo C de tercer año. Llevaban ocho días de clase cuando se incorporó al salón Édgar, un niño procedente de la costa, moreno y gordito y que hablaba muy chistoso, como que se comía las eses y hablaba con un acento propio. A Óscar, acostumbrado a burlarse de todo mundo, ese niño le pareció ideal para “atacarlo” y luego luego desenvainó sus tijeras en el primer recreo: “Miren, miren cómo habla: ¿Dónde ejtán loj bañoj?” Y remarcaba la ausencia de eses finales. Todos sus compañeros le celebraban la broma con risotadas. Édgar, aunque oyó muy claro el remedo y le desagradó, prefirió callar y se fue en dirección a los baños de niños a un lado de donde le indicaron los amigos de Óscar al señalarle los baños de niñas para completar la burla. La gritería de la escuela, el rebote de balones, persecuciones y carreras de unos tras otros ahogaban cualquier conversación… así que aquella escena se perdió en el bullicio de la escuela. Pero había empezado una guerra que, sin tocar el cuerpo, atacaba el alma de Édgar quien se convirtió en el hazmerreír de Óscar y sus compañeros…